Cine Zumzeig: “Elegir una operadora ética se alinea con nuestros principios”

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En la era de los móviles, las tabletas y el consumo inmediato y a demanda de productos audiovisuales, una pequeña gran apuesta por el cine independiente, de calidad y de proximidad, resiste. Y no solo eso, sino que se afianza como parte de una red comunitaria, de cultura crítica y transformadora. Estamos hablando del Zumzeig: un cine cooperativo sin ánimo de lucro que funciona desde el 2013 en Hostafrancs, Barcelona.

Compartimos con vosotros la entrevista con Albert Triviño, coordinador de la programación del cine y socio del Zumzeig. Nos explica el recorrido de este proyecto: desde la idea inicial hasta los retos de futuro, pasando por el papel que tienen las herramientas digitales y las alianzas en su camino de cultura transformadora.

Hacer cine y hacer comunidad

Como espacio de encuentro, ocio y proyecciones de cine independiente arraigado en el territorio, ¿qué aprendizajes ha extraído de esta trayectoria colectiva?

El cine Zumzeig nació en 2013 como una apuesta por crear un espacio de cine independiente en el barrio de Sants. En 2016, con el paso a cooperativa, entendimos que la valentía en la programación debía ir acompañada de una valentía organizativa.

Nuestro aprendizaje más profundo es que un proyecto cultural se convierte realmente en resiliente cuando pasa a ser patrimonio de su comunidad. Hacer cine no es solo programar películas, sino construir relaciones de confianza y convertir a las espectadoras en parte activa del proyecto.

Así, el Zumzeig se ha convertido en mucho más que en una sala: es un espacio de encuentro, un cine coral donde la comunidad se siente corresponsable.

Alianzas y reconocimientos

Recientemente, os han seleccionado entre los 100 mejores cines del mundo. ¿Cómo vivís este reconocimiento internacional?

Lo vivimos con emoción, pero sobre todo como la confirmación de que un proyecto local y cooperativo puede tener eco global. No es tanto un éxito comercial como un reconocimiento a la resistencia y a una forma de hacer cultura que pone a las personas en el centro. Lo más importante sigue siendo la comunidad que sostiene el proyecto y que hace posible generar espacios de pensamiento crítico y conexión real.

¿Qué representa para vosotras tejer alianzas con proyectos que comparten valores, compromiso social?

En este camino, tejer alianzas con otros proyectos de la economía social ha sido fundamental. No es solo una estrategia, sino una forma de entender el mundo: pasar de la competencia a la cooperación. Formar parte de este ecosistema nos da fuerza para mantener una propuesta cultural valiente, sabiendo que crecemos juntas y que nos sostenemos mutuamente.

Conectadas y en red 

¿Y qué papel tiene la tecnología en el proyecto?

Las herramientas digitales también desempeñan un papel clave. Nos permiten coordinarnos, escuchar a la comunidad y hacer viable una gobernanza democrática en una red diversa. Combinamos así el espacio físico, esencial para el encuentro, con una presencia digital que amplía nuestro alcance y nos conecta con nuevos públicos.

¿Qué os motivó a dar el paso hacia una cooperativa de telecomunicaciones ética?

La motivación por dar el paso hacia Somos Conexión fue una cuestión de coherencia. Como cooperativa cultural que defiende a diario una economía más justa, humana y arraigada en el territorio, no tenía sentido seguir contratando servicios esenciales a grandes operadoras que operan bajo lógicas especulativas y deslocalizadas. Elegir Somos Conexión fue el acto natural de alinear a nuestros proveedores con nuestros principios.

Lo que más valoramos de Somos Conexión es la transparencia y el trato cercano. Sabemos exactamente de dónde viene nuestro dinero, cómo se gestiona y qué impacto social tiene. Además, saber que estamos financiando un proyecto que lucha por democratizar el acceso a las telecomunicaciones y que reinvierte los beneficios en la comunidad nos da una tranquilidad y un orgullo añadidos.

Ventajas para las socias: acuerdo de intercooperación 

Además de la relación como socias usuarias, Zumzeig ha establecido con Somos Conexión un vínculo más fuerte: la intercooperación. Recientemente hemos firmado un acuerdo que nos permite acercar los servicios y proyectos de ambas cooperativas a las respectivas bases sociales, para así poder llegar a más personas y, de paso, fortalecer los vínculos entre nosotras.

  • En este sentido, Somos Conexión ofrece a las personas socias del Zumzeig la tarifa de bienvenida, con la que disfrutarán de un mes gratuito al contratar nuevos servicios.
  • Por su parte, Zumzeig ofrece a las socias de Somos Conexión un precio reducido en entradas de cine mostrando el número de socio o socia en la entrada del cine.

Los retos

¿Qué papel crees que pueden tener proyectos como el Zumzeig a la hora de construir una cultura más crítica, comunitaria y alineada con valores éticos y colectivos?

Mirando hacia el futuro, los retos son claros: garantizar la sostenibilidad económica y conseguir un reconocimiento institucional real para espacios como el nuestro. Pero también tenemos una convicción: queremos ser un laboratorio de resistencia e inspiración. Imaginamos un futuro con una red capilar de pequeños espacios arraigados, interconectados y gestionados por la comunidad, donde el cine siga siendo una herramienta para la transformación social y el encuentro humano.

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