Hoy os presentamos una asociación que impulsa un modelo de vivienda cooperativa alternativo a la compra o al alquiler. A través de la cesión de uso, Sostre Cívic no solo transforma el mercado de la vivienda, sino que también entiende la gestión cotidiana de las comunidades como un acto político y de coherencia.
En ese sentido, la entidad ha tejido una red de intercooperación con Som Energia, Somos Conexión y Som Mobilitat para contratar los servicios de energía, telecomunicaciones y movilidad.
Buscar la autonomía colectiva de los servicios
Para Sostre Cívic, el proceso de decisión en cuanto a la contratación de estos servicios básicos, no es una simple cuestión de mercado: «La elección de proveedores forma parte del modelo que defendemos: se trata de cooperar con criterios sociales, democráticos y no lucrativos para cubrir necesidades reales», afirma Jose Téllez, responsable de comunicación de la organización.
Esta apuesta no es solo una transacción comercial, sino una estrategia de intercooperación dentro de la Economía Social y Solidaria. El objetivo es que la gestión cotidiana del proyecto sea coherente con los valores que practican desde la vivienda cooperativa: poner la vida en el centro y buscar la autonomía colectiva ante las grandes corporaciones.

Ventajas prácticas: soluciones comunitarias para necesidades reales
La coherencia ideológica se traduce en ventajas prácticas muy concretas para las personas que viven en las viviendas de Sostre Cívic:
- Energía 100% renovable y colectiva: Con Som Energia, las comunidades de vecinos pueden gestionar el consumo de manera colectiva. Mediante un contador único para servicios o espacios comunitarios, se garantiza un suministro verde, alineado con los valores de la transición ecosocial.
- Internet y telefonía ética y comunitaria: Con Somos Conexión, las viviendas cooperativas pueden implementar soluciones de internet comunitario. En lugar que cada vivienda contrate un servicio individual (como imponen las operadoras convencionales), la comunidad de vecinos puede compartir una única infraestructura. Esto no solo simplifica la instalación, sino que supone un ahorro económico directo para las unidades de convivencia.
- Movilidad compartida y sostenible: Som Mobilitat les abre la puerta a reducir la dependencia del vehículo privado. Pensados específicamente para las necesidades de una comunidad de vivienda pero abiertos también en el entorno del barrio, los servicios de movilidad compartida reducen costes y el impacto ambiental.

Soberanía y autonomía colectiva
La alianza con Som Energia, Som Mobilitat y Somos Conexión, permite a Sostre Cívic y a sus socias ganar en soberanía tecnológica, energética y de movilidad.
Así, demuestran que las alternativas al mercado convencional no solo son posibles, sino que son funcionales y mejoran la eficiencia cuando se gestionan desde la base. Poner los servicios básicos en manos de un modelo económico con valores es, en definitiva, una herramienta clave para construir un futuro más resiliente y solidario.





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